PLAYA DE ESTACIONAMIENTO
Ir a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA era casi destino obligado para una egresada del Pellegrini como yo. Si a eso le sumaba que mi viejo, tano él, había recalado en la carpintería que funcionaba en el primer subsuelo de esa misma facultad, sin escalas desde la campania italiana a la Argentina , no había margen para la duda que la soterrada vocación literaria pugnaba por instalar.
Y fue como seguir “en casa”: entré al Pellegrini con la dictadura de Onganía y egresé de Económicas con la de Videla.
Visto lo que esos años hicieron conmigo, puedo afirmar sin vacilaciones que la “psicología inversa” que propicia Homero Simpson merece un lugar en todos los programas de estudio.
En esos años aprendí que los prohombres argentinos indiscutibles eran Roca, Mitre, Sarmiento y sus sucedáneos, así me lo había contado Levenne desde esos tomos carísimos sólo alcanzables mediante préstamos de la biblioteca.
Pero sucedió1973 y aparecieron profesores “raros” por la facultad, duraron un suspiro al que algunos románticos llamaron “primavera” y encima enseñaban materias de nombres irreverentes, Y lo más raro fue que muchos de mis compañeros asistían encantados a una de ellas, llamada pomposamente Historia Nacional y Popular, e invitaban a todos a no perdérsela.
Intrigada decidí asistir pero a ese punto ya eran tantos los “convidados de piedra” como yo, que no entrábamos en ninguna de las aulas de la facultad, que supieron y saben tener algunas de ellas capacidad para más de 200 alumnos.
Fue así como me encontré, - mirando para todos lados pues los fantasmas de los militares no se borran tan rápido y aún faltaba lo peor- escuchando cómo el “zorro del desierto” y el “anciano tipógrafo” trocaban en el asesino de los indios y el bajador de línea más conservador que diera nuestra nación, respectivamente.
Eramos más de 1.500 alumnos, escuchando al profesor Horacio González, demoliendo mitos. 1.500 jóvenes apasionados, sorprendidos, apiñados, apretados, sentados en el piso de la playa de estacionamiento de la facultad !!! . Sí, era el mismo Horacio González, que hoy intenta que sepamos que ser un premio Nobel no da derecho a insultar a un pueblo como el nuestro, ni a ningún pueblo.
Hoy 9 de marzo de 2011, 38 años después de aquel tiempo intenso y efímero, se inaugura un hermoso edificio, de varios pisos, con cuarenta aulas, salón de usos múltiples, pizarrones inteligentes –no los de madera basculantes que hacía mi viejo- y tantas ventajas impensadas otrora, sobre el espacio que fuera durante tantos años la playa de estacionamiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA , mi querida facultad.
Gracias al decano, a los profesores, a los ordenanzas, a los alumnos, a la presidenta Cristina y sobre todo, gracias a esos “raros” que se animaron a contarnos la “otra historia” sin tener la logística adecuada, sólo con la convicción y el amor por el suelo patrio.
Ojalá que todos los que asistan a esas aulas, experimenten en ellas la inolvidable emoción que supe sentir a mis diecinueve años, en ese mismo lugar.
ANA PATRIZIO
Contadora Pública Nacional
FCE-UBA